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lunes, 18 de enero de 2016

El TTIP dará a las multinacionales un pase vip para cambiar las leyes

En el nuevo escenario pierden protagonismo los lobbies que presionan para derogar leyes, importa menos inventar tretas para burlar a los reguladores: cuando suba el telón tras el que Washington y Bruselas negocian con sigilo el TTIP las corporaciones directamente podrán poner nuevos ases sobre la mesa, sin tener que mantenerlos ocultos en la manga.

La cooperación reguladora es uno de los órganos vitales de este tratado de libre comercio, y puede servir de pase VIP a las empresas para sentarse a la mesa con los legisladores, retrasar la entrada en vigor de regulaciones e influir en el proceso de desarrollo de nuevas normativas, forzando a los máximos legisladores de ambos lados del Atlántico a tener en cuenta sus "sugerencias" incluso antes de que estas leyes hayan sido aprobadas, o de que los representantes políticos democráticamente elegidos de los 28 las conozcan. Todo, con el fin de acabar con las normativas que supongan "barreras al comercio" en distintos sectores, aunque estas barreras sirvan para proteger a los consumidores o al medio ambiente.

Así se desprende del último informe del Observatorio Corporativo Europeo (CEO) al que Público ha tenido acceso en primicia en España, y que viene a confirmar las informaciones publicadas por este diario. Un peligroso dueto regulatorio: cómo la cooperación reguladora transatlántica en el marco del TTIP permitirá a burócratas y multinacionales atacar el interés público pone su punto de mira en uno de los apartados más criticados del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP, en inglés), que supone "la usurpación de la democracia", y que "afectará profundamente al proceso de toma de decisiones", "suponiendo un riesgo para la acción de regular por el interés público". "El infome demuestra que el TTIP nació del diálogo entre las grandes empresas y los legisladores en materia de comercio", apunta el texto.Teniendo en cuenta que los negociadores de Washington se resisten a publicar sus líneas rojas y propuestas en el marco del TTIP, y que Bruselas se ha visto obligada a hacerlo tras varias filtraciones y críticas a su opacidad, los investigadores del CEO se han centrado en la documentación que sólo recoge la oferta europea, su punto de partida. Como avanzó este diario en base a una filtración del mismo organismo, la UE persigue la creación de un Cuerpo de Cooperación Reguladora en el que tendrán asiento la Comisión Europea y las autoridades estadounidenses. Este organismo hará públicas las normativas y estándares que se desarrollen a este nivel a ambos lados del Atlántico al menos una vez al año, para que las "partes interesadas" se pronuncien, vehiculizando así el "diálogo con estas partes" y quedando reflejada por escrito la importancia de tener en cuenta sus "sugerencias".

Entre estas partes técnicamente también estarían las organizaciones civiles, pero la trampa está en la enorme diferencia entre los recursos que estas manejan y los de las grandes multinacionales, o en el hecho de que estas organizaciones no tendrían voz en los cuerpos sectoriales que vertebrarían este organismo, en los que realmente se tomarían las decisiones. Por no hablar de la forma de repartir tiempos y sillones, que hoy no está clara. Sin embargo, teniendo en cuenta que el 83% de las reuniones de la Comisión Juncker sobre el TTIP tuvieron como interlocutores a los lobistas empresariales —según el CEO—, parece fácil adivinar quiénes serán los principales beneficiados.

De consolidarse el modelo que plantea Bruselas, esta línea directa entre legisladores y corporaciones quedaría legitimizada e institucionalizada, por lo que las multinacionales podrían presionar para abortar nuevas legislaciones aunque estas normativas apenas estuvieran en fase de esbozo. De hecho, teniendo en cuenta que el acuerdo aún se está negociando, el estudio no puede acotar más qué supondría este pase VIP para empresas, pero advierte de la enorme dimensión que tendría la cooperación reguladora en el TTIP con las cartas que hoy están sobre la mesa: englobaría desde la concesión de licencias y autorizaciones para prestar servicios hasta las condiciones de fabricación de los productos. "Incluso a las directivas relacionadas con aspectos sociales o de laborales".

Las diferencias entre el marco normativo estadounidense y el europeo son evidentes. Sin ir más lejos, mientras en EEUU se aplica el principio de la ciencia probada en el Viejo Continente se utiliza el principio de precaución, lo que en la práctica supone controles mucho más estrictos para producir y comercializar ciertos bienes. Las grandes corporaciones norteamericanas han cargado contra esta forma de actuar en varias ocasiones, y un nuevo acuerdo de cooperación reguladora podría servirles como blindaje.

Como recuerda el estudio, fue la propia Cámara de Comercio de EEUU quien se refirió a la cooperación como "a gift that keeps on giving", algo así como un "regalo" que nunca deja de dar frutos. Y el hecho de que la posición de la Comisión sobre este asunto esté en la línea de los principales grupos de presión europeos, que haya trabajado "muy cerca" del sector farmacéutico o automovilístico o que simplemente haya "asumido sus propuestas" en algunos casos viene a reforzar los temores del CEO y de otros actores.

"La propuesta de la UE supone una surrealista institucionalización de la actividad de lobby", afirma la directora de la Asociación de Consumidores Europeos, Monique Goyens, citada en el texto.

Hasta la fecha, los negociadores de ambos lados han insistido hasta la saciedad en que esta cooperación reguladora no supondrá una bajada de los estándares de protección, pero como sostienen distintos partidos políticos y organizaciones civiles, y como recuerda el informe, los precedentes sirven, cuanto menos, para poner en duda sus palabras.

Un enemigo conocido

"La cooperación reguladora no va sobre encontrar formas de estimular los derechos de los consumidores; no aspira a incrementar la protección laboral ni pretende reforzar la protección del medio ambiente: va sobre hacer las regulaciones más coherentes, especialmente para las compañías transnacionales, a través de la liberalización o la desregulación, y eso supone una seria amenaza a las normas de protección", reza el informe.

El estudio del CEO recuerda que la cooperación reguladora no es algo nuevo, pero advierte que en el caso del TTIP adquiriría mayores proporciones porque lo acordado en este marco sería de obligatorio cumplimiento, como no ocurría con acuerdos anteriores. Como precedente, los investigadores recuerdan la formación del Diálogo Comercial Transatlántico en 1995 (TADB), en el que participaron algunas de las mayores compañías europeas y estadounidenses, y que les sirvió para dar grandes pasos en materia de cooperación reguladora.

Uno de los ejemplos sobre los que asientan su tesis tiene lugar en 2008, con el estallido de la crisis económica. Sólo unos años antes, las autoridades europeas lanzaron una nueva normativa de supervisión económica que afectaba también a las grandes corporaciones financieras norteamericanas operando en los 28. La presión de estas empresas sirvió para que finalmente consiguieran seguir siendo sometidas a la supervisión de las autoridades norteamericanas, pero con el estallido de la crisis "se reveló que ni EEUU ni las autoridades financieras de la UE tenían ni idea de lo que ocurría con las cuentas del gigante de los seguros AIG". Como resultado, la crisis se agudizó y la administración estadounidense invirtió 170.000 millones de euros de dinero público en rescatar a AIG. Y este es sólo un ejemplo, ya que el informe recopila otra media docena de casos en sectores completamente distintos, aunque en esencia el resultado sea siempre similar: la cooperación reguladora reduce costes, pero son los estados, los trabajadores o el medio ambiente quienes sufren las consecuencias.

Con las autoridades de ambos lados del Atlántico apretando el acelerador para cerrar las negociaciones, la cooperación reguladora se dibuja como una de las aristas más peligrosas del acuerdo. Hasta ahora, la mayor parte de la atención estaba puesta en el mecanismo de blindaje de las corporaciones, el ISDS, y en su nueva versión, el ICS. Pero, como advertía la eurodiputada de Podemos Lola Sánchez a este diario, esto podría ser sólo la punta del iceberg. "Me da la impresión de que el ISDS podría ser un señuelo para mantenernos distraídos, para colárnosla. Quizás el verdadero peligro esté en la cooperación reguladora".

Para el CEO, la única solución para esquivar este peligro está clara: hay que poner el freno en la agenda de cooperación reguladora. "Y parar el TTIP sería un sabio primer paso", zanjan.

fuente:http://www.publico.es

viernes, 15 de enero de 2016

Sustancias tóxicas. Víctimas de la moda.

En nuestra vida diaria también convivimos con otras sustancias perjudiciales para la salud, como las que se encuentran en nuestra ropa y zapatos. Casi todas las marcas de ropa tienen sus fábricas en China, Bangladesh o India; los salarios son bajos y la legislación para proteger el medio ambiente es permisiva. Pero no solo en estos países los trabajadores están siendo envenenados. En Turquía hubo cientos de muertes debido al proceso que se utiliza para fabricar vaqueros desgastados

La edad del aluminio

Antitranspirantes o desodorantes y el cáncer de seno

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¿Pueden los antitranspirantes o los desodorantes causar cáncer de seno (mama)?

Los artículos en la prensa y en Internet han advertido que los antitranspirantes (preparaciones para reducir el sudor de la axila) o los desodorantes (preparaciones que eliminan o enmascaran el mal olor) causan cáncer de seno (1). Los informes han sugerido que estos productos contienen sustancias dañinas que pueden ser absorbidas por la piel o entrar en el cuerpo por cortaduras causadas al afeitarse. Algunos científicos han propuesto además que ciertos ingredientes de los antitranspirantes o desodorantes pueden estar relacionados con el cáncer de seno porque se aplican frecuentemente a una zona cercana a los senos (2, 3).
Sin embargo, los investigadores del Instituto Nacional del Cáncer (NCI), el cual forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud, no están al tanto de que haya una comprobación científica conclusiva que relacione el uso de antitranspirantes o desodorantes en las axilas y la presencia de cáncer de seno a consecuencia de ese uso. La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (U.S. Food and Drug Administration, FDA), la cual regula los alimentos, cosméticos, medicamentos y aparatos médicos, tampoco cuenta con una comprobación de investigaciones que indiquen que los ingredientes de antitranspirantes o desodorantes causan cáncer. 

¿Qué saben los científicos acerca de los ingredientes de antitranspirantes y desodorantes?

Compuestos de aluminio se usan en los antitranspirantes como el ingrediente activo. Estos compuestos forman una cubierta temporal de los conductos del sudor; esta cubierta impide que el sudor fluya a la superficie de la piel. Algunos estudios sugieren que los compuestos de aluminio, los cuales se aplican frecuentemente y se dejan en la piel cerca del seno, pueden ser absorbidos por la piel y causar efectos parecidos a los del estrógeno (efectos hormonales) (3). Ya que el estrógeno tiene la capacidad para fomentar el crecimiento de las células de cáncer de seno, algunos científicos sugieren que los compuestos de aluminio en los antitranspirantes pueden contribuir a la formación del cáncer de seno (3).
Algunos estudios se han enfocado en los parabenos, los cuales son preservativos que se usan en algunos desodorantes y antitranspirantes que, se ha demostrado, imitan la actividad del estrógeno en las células del cuerpo (4). Aunque los parabenos se usan en muchos cosméticos, alimentos y productos farmacéuticos, según la FDA, las marcas principales de desodorantes y antitranspirantes en los Estados Unidos no contienen parabenos en la actualidad. Los consumidores pueden leer la etiqueta de ingredientes para determinar si un desodorante o antitranspirante contiene parabenos. Los parabenos pueden ser identificados fácilmente por nombre; por ejemplo, metil parabeno, propil parabeno, butil parabeno o bencil parabeno. La base de datos de productos domésticos de la Biblioteca Nacional de Medicina también tiene información sobre los ingredientes que se usan en las marcas principales de desodorantes y antitranspirantes.
La idea que los parabenos se acumulan en el tejido del seno fue respaldada por un estudio realizado en 2004, el cual encontró parabenos en 18 de las 20 muestras de tumores de seno humanos (5). Sin embargo, este estudio no probó que los parabenos causan tumores de seno (4). Los autores del estudio no analizaron tejido de seno sano o tejido de otras partes del cuerpo y no demostraron que los parabenos se encuentran solamente en el tejido canceroso de seno (5). Además, la investigación no identificó el origen de los parabenos y no puede confirmar que la acumulación de los parabenos se debe al uso de desodorantes o antitranspirantes.
Se requiere más investigación para examinar específicamente si el uso de desodorantes o de antitranspirantes puede causar la acumulación de parabenos y de compuestos de aluminio en el tejido del seno. También, es preciso investigar para determinar si estas sustancias químicas pueden alterar el ADN de algunas células o causar otros cambios en las células de seno que pueden resultar en cáncer de seno. 

¿Qué han aprendido los científicos sobre la relación entre los antitranspirantes o desodorantes y el cáncer de seno?

En 2002, se publicaron los resultados de una investigación sobre la relación entre el cáncer de seno y los antitranspirantes o desodorantes para las axilas (6). Este estudio no mostró un riesgo mayor de cáncer de seno entre las mujeres que indicaron usar antitranspirante o desodorante para las axilas. Los resultados tampoco demostraron un riesgo mayor de cáncer de seno entre las mujeres que indicaron usar navajas de afeitar (no eléctricas) y antitranspirante o desodorante, ni entre las mujeres que indicaron usarlos en las axilas antes de que pasara una hora de haberse rasurado con navaja de afeitar. Estos resultados se basaron en las entrevistas realizadas en 813 mujeres con cáncer de seno y 793 mujeres sin antecedentes de este cáncer.
En 2003, se reportaron los resultados de un estudio distinto que examinó la frecuencia de afeitarse las axilas y usar antitranspirantes o desodorantes entre 437 supervivientes de cáncer de seno (7). En este estudio, se vio que la edad de diagnóstico del cáncer de seno fue significativamente menor entre las mujeres que usaban estos productos y se afeitaban las axilas con más frecuencia. Además, el diagnóstico de cáncer de seno en mujeres que empezaron esas costumbres higiénicas antes de los 16 años de edad se hizo a una edad menor que quienes empezaron esas costumbres a una edad mayor. Aunque estos resultados sugieren que afeitarse las axilas y usar antitranspirantes o desodorantes pueden estar relacionados con el cáncer de seno, no demuestran que haya una relación entre las costumbres de higiene de las axilas y el cáncer de seno.
En 2006, los investigadores examinaron el uso de antitranspirantes y otros factores en 54 mujeres con cáncer de seno y 50 mujeres sin este cáncer. Se concluyó que no existe una asociación entre el uso de antitranspirantes y el riesgo de cáncer de seno. Sin embargo, los antecedentes familiares y el uso de anticonceptivos orales fueron asociados con un riesgo mayor de cáncer de seno (8).
Ya que los estudios de antitranspirantes y desodorantes y el cáncer de seno han proporcionado resultados conflictivos, se requiere más investigación para analizar esta relación y otros factores que pueden estar implicados.