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martes, 17 de septiembre de 2013

"Esclavos de Amazon"



"Esclavos de Amazon", reportaje muy revelador de la televisión alemana con subtítulos en castellano sobre la salvaje explotación que a menudo se esconde tras las engañosas ofertas de trabajo para españoles y otros inmigrantes en compañías como Amazon en Alemania.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Los petrodólares y el interés monetario de las guerras por el petróleo

Mientras mayor sea el precio del petróleo, mayor es la demanda de dólares y más beneficios recibe el cártel bancario de Estados Unidos amparado en la Reserva Federal.
Dos años después del quiebre del Sistema de Bretton Woods, el 15 de agosto de 1971, Estados Unidos conseguía un sistema más favorable para la mantención de su hegemonía económica: el acuerdo con Arabia Saudita de negociar cada barril de petróleo en dólares de la Reserva Federal. El billete verde era aceptado mundialmente desde antes de la segunda guerra mundial, pero el acuerdo de Bretton Woods lo dejó anclado al patrón oro al establecer una tasa de cambio de 35 dólares la onza. En 1944, y a diferencia de la destruída Europa, Estados Unidos era una país poderoso y con toda su infraestructura económica intacta. Y pese a que John Maynard Keynes buscaba crear una divisa para el comercio mundial independiente a la moneda de los países, primó la tesis de Harry Dexter White de dejar al dólar como divisa universal. Esto dio grandes beneficios a Estados Unidos dado que el resto del mundo tenía que cambiar su moneda por dólares para acceder al comercio internacional, incurriendo con ello en costes financieros que para Estados Unidos eran inexistentes.

Sin embargo, los gastos desmedidos de la guerra de Vietnam llevaron a Estados Unidos a perder una importante cantidad de sus reservas en oro y antes que se declarara la quiebra del país, Richard Nixon decidió terminar con la convertibilidad del dolar en oro y convirtió al billete verde en una moneda fiduciaria universal emitida y aceptada por decreto. Esto permitió a Estados Unidos imprimir grandes cantidades de dinero y endeudarse con todo el mundo, especialmente Europa y Asia. Dado que ahora no existía el mecanismo de ajuste de cuentas que obligaba el patrón oro, los desequilibrios comerciales comenzaron a hacerse más ostensibles y Estados Unidos pasó a acumular cuantiosos déficit mientras el resto del mundo acumulaba enormes superávit.
Por eso el nacimiento de los petrólares, en 1973, supuso un gran respiro para Estados Unidos dado que la Reserva Federal debería imprimir una gran cantidad de billetes para facilitar las transacciones de petróleo en todos los rincones del planeta. El acuerdo entre Estados Unidos y Arabia Saudita obligaba a cualquier país que quisiera comprar petróleo a cambiar primero su moneda nacional por dólares de Estados Unidos. A cambio de este compromiso en el cual Arabia Saudita vendería su petróleo exclusivamente en dólares de Estados Unidos, Estados Unidos ofreció armas y la protección militar de todos los campos petroleros sauditas.
Tras la creación de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), el resto de los países petroleros acordaron la comercialización exclusiva del petróleo en dólares de Estados Unidos, a cambio de armas y protección militar. Este sistema de petróleo por dólares generó una gran demanda artificial de dólares en todo el mundo, y a medida que la demanda de petroleo aumentaba también lo hacía la demanda de dólares. Estados Unidos recibió el beneficio de ser el dueño exclusivo de este nuevo patrón monetario y ello le permitió ejercer un gran dominio sobre la economía mundial: las transacciones de petróleo representan casi el 10 por ciento del PIB mundial.
Actualmente se demandan 90 millones de barriles de petróleo al día y a un precio de 100 dólares el barril son 9 mil millones de dólares diarios que con los diferentes procesos de refinamiento y producción llegan a los 18 mil millones de dólares, es decir 6,5 billones de dólares anuales. En esta dinámica ¿puede interesar a Estados Unidos un petróleo barato?. Una prueba lo da el hecho de que antes de la invasión a Irak hace diez años, el petróleo rondaba los 20-25 dólares el barril. Desde entonces ha quintuplicado y sextuplicado su precio. Esto es muy conveniente para Estados Unidos dado que mientras mayor sea el precio del petróleo, mayor es la demanda de dólares y mas beneficios recibe el cártel bancario de Estados Unidos amparado en la Reserva Federal.

Las guerras por el petróleo

Un hecho que tiende a olvidarse en forma frecuente es que en los prolegómenos de la moneda única, Saddam Hussein quería negociar con Europa el petróleo de Irak en euros. El 24 de septiembre de 2000, el gobierno de Saddam Hussein señaló que Irak comenzaba la transición de sus exportaciones de petróleo a la moneda del euro y se comprometió apromover el euro como una moneda de competencia al dólar. En esta nota de laRevista Time de noviembre de 2000, a Saddam Hussein no le importa que el euro se esté devaluando frente al dólar, simplemente no quiere aceptar más dólares por el petróleo dado que no quiere tratar “con la moneda del enemigo”. Saddam estaba resentido con Estados Unidos por la primera guerra del golfo pérsico de 1990. Esta guerra ideada por la administración de George Bush padre, fue la primera guerra de los petrodólares. Luego vendrían muchas más guerras por el petróleo y hay una que está en pleno desarrollo con la crisis de Siria. Cada guerra despliega las más recientes innovaciones de la industria de armamentos y hay que dar uso a estos productos para justificar su enorme presupuesto.
La estrategia económica y geopolítica de los petrodólares ha sido una de las argucias más brillantes de la historia económica reciente, que ha permitido dar a Estados Unidos el predominio absoluto de la economía mundial. Los 6,5 billones de dólares que se mueven anualmente por el petróleo representan el 10% del PIB mundial y el 40% del PIB de Estados Unidos. Cada vez que algún país petrolero manifiesta su intención de salirse del sistema petrodólar (como Iran, Siria o Venezuela) pasa a formar parte del llamado eje del mal, y el ejército de Estados Unidos (hoy a cargo de empresas privadas) se encarga de reinstaurar el orden por la vía de la fuerza. Hasta los países europeos reciben un tirón de orejas cuando buscan negociar en euros y no en dólares (ver aquí). ¿Hasta cuando podrá seguir Estados Unidos gozando de la hegemonía que le otorgan los petrodólares? ¿Qué tiene que ocurrir para que el sistema del petrodólar se desvanezca tal como lo hizo el sistema de Bretton Woods?
En los últimos años varios países han manifestado su intención de utilizar sus propias monedas para el intercambio de petróleo como India, China y Rusia. A medida que otros países busquen alejarse del sistema de petrodólares y hagan realidad la idea de Saddam Hussein de transar el principal recurso energético en monedas alternativas, el dolar proseguirá su lento pero persistente declive. Por ello se esperan fuertes presiones inflacionarias en el petróleo y también numerosas tensiones bélicas en torno a los países petroleros patrocinadas por Estados Unidos. Si el sistema de Bretton Woods de 1944 implicó generar una alta demanda de dólares de Estados Unidos para acceder al comercio, el sistema de los petrodólares instaurado tres décadas más tarde aseguró por si mismo la demanda de dólares con el recurso más estratégico de todos. A 40 años de su instauración el sistema de los petrodólares acusa fatiga crónica y nadie puede asegurar que Estados Unidos siga siendo la democracia responsable que prometía ser al fin de la segunda guerra mundial. La historia se ha encargado de demostrar que ningún sistema es eterno, y el posible colapso del sistema petróleo-por-dolares tiene muy nerviosas a sus autoridades.

Estados Unidos presiona al BCE para que suprima las transacciones en euros con Irán

 

Estados Unidos ha comenzado una fuerte presión sobre el Banco Central Europeo para que éste elimine sus relaciones financieras con Irán. El Congreso de ese país está elaborando severas sanciones para los países que negocien con Irán, y este es uno de los pocos temas que cuentan con el apoyo mayoritario de demócratas y republicanos. Esto ayuda a entender el triunfo de la película Argo en la entrega de los Oscar de anoche, una película que relata el rescate de los funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Teherán tras la llegada al poder del Ayatollah Jomeini en 1979, y la huida del Sha Mohamed Reza Palevi, aliado de Estados Unidos.
Es interesante apreciar como la hegemonía de Estados Unidos busca imponer a toda costa una represalia con los países que abandonan el uso de los petrodólares y buscan una vía de soberanía monetaria. Los petrodólares se remontan a 1973 con la primera gran crisis del petróleo que revivió los temores de la crisis de 1929. Ante la caída de la producción, del consumo y de la inversión sufrida tras el colapso del sistema de Bretón Woods, Estados Unidos asumió el compromiso con los países árabes de que el petróleo se pagaría en dólares. Así fue como surgieron los petrodólares. Esto impulsó el precio del petróleo desde los 2,53 dólares el barril que costaba en 1973, a los 41 dólares que alcanzó a finales de los años 80.

Irán es uno de los pocos países que ha desafiado a Estados Unidos y transa su petróleo en euros o yuanes chinos, lo que ha significado un reblandecimiento de la hegemonía de Estados Unidos y un deterioro del billete verde. Países como Rusia y Venezuela también han adoptado la política de transar el petróleo en otras monedas, lo que aumenta la merma de la divisa estadounidense. El Banco Central Europeo transa directamente las compras de petróleo iraní en euros. Y esto no gusta a Estados Unidos, que ha comenzado a ejercer presión para que el BCE termine esta relación. Estas medidas tienen como objetivo abortar el programa nuclear de Irán, pese a que este país asegura que dicho programa tiene fines pacíficos.
El Banco Central Europeo realiza transacciones con Irán a través del sistema de pagos Target2, con el que liquida los pagos transfronterizos entre los miembros de la zonaeuro y el resto del mundo. Pese a que el BCE cumple con las exigencias de sanciones contra Irán, la voz de mando estadounidense exige que se detengan estos pagos en euros. La Unión Europea introdujo el embargo a las importaciones de petróleo iraní el año pasado, en respuesta a las presiones de Estados Unidos. Pese a que esto ha implicado una caída en la producción de petróleo iraní y un aumento de su precio, el Congreso de Estados Unidos quiere que Europa elimine todas las transacciones con Irán, en un embargo total, y busca imponer sanciones a los países europeos que realicen transacciones por la vía de los Target2, y así negarles el acceso a activos en euros.
Los Estados Unidos han estado imponiendo sanciones económicas, comerciales, científicas y militares contra Irán desde los años 80. Los bancos iraníes tienen prohibido acceder directamente al sistema financiero de Estados Unidos, y el año 2008 el gobierno ordenó al banco Citigroup congelar más de 2 mil millones de dólares en cuentas iraníes. Solo durante el año pasado, Irán perdió 40 mil millones de dólares (3.400 millones de dólares al mes) por el boicot petrolero que impuso Estados Unidos. La producción de petróleo iraní cayó en enero a un mínimo de 30 años producto de estas sanciones que tienden a elevar aún más el precio del crudo.

martes, 27 de agosto de 2013

I forgot My phone


Lo que debes saber de: Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Mercadona, Eroski…

Lo que debes saber de: Carrefour, Alcampo, El Corte Inglés, Mercadona, Eroski…



empresas-alimentación
Unos cuantos logos muy reconocibles y “entrañablemente” familiares
Hoy os vamos a presentar a Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS) en la Universidad Pompeu Fabra y experta en consumo crítico y soberanía alimentaria. En el presente y polémico vídeo nos expone sus ideas sobre el funcionamiento del modelo agrícola y alimentario que domina el mundo y que responde a los intereses de un puñado de empresas que buscan hacer negocio con la comida, por encima de las necesidades de la población y mostrando muy poco respeto por el ecosistema. Según Esther, es un modelo de hambre, que acaba con el campesinado, kilométrico (los alimentos recorren miles de kilómetros hasta llegar a nuestros platos) y generador de cambio climático. La verdad es que pinta un panorama bastante sombrío…

fuente:http://www.sindinero.org/blog/archives/9274
 
 
 
 

                      


lunes, 19 de agosto de 2013

“Hay que trabajar menos horas para trabajar todos”

Corría el año 2001 cuando al economista Serge Latouche le tocó moderar un debate organizado por la Unesco. En la mesa, a su izquierda, recuerda, estaba sentado el activista antiglobalización José Bové; y más allá, el pensador austriaco Ivan Illich. Por aquel entonces, Latouche ya había podido comprobar sobre el terreno, en el continente africano, los efectos que la occidentalización producía sobre el llamado Tercer Mundo.
Lo que estaba de moda en aquellos años era hablar de desarrollo sostenible. Pero para los que disentían de este concepto, lo que conseguía el desarrollo era de todo menos sostenibilidad.
Fue en ese coloquio cuando empezó a tomar vuelo la teoría del decrecimiento, concepto que un grupo de mentes con inquietudes ecológicas rescataron del título de una colección de ensayos del matemático rumano Nicholas Georgescu-Roegen.
Se escogió la palabra decrecimiento para provocar. Para despertar conciencias. “Había que salir de la religión del crecimiento”, evoca el profesor Latouche en su estudio parisiense, ubicado cerca del mítico Boulevard Saint Germain. “En un mundo dominado por los medios”, explica, “no se puede uno limitar a construir una teoría sólida, seria y racional; hay que tener un eslogan, hay que lanzar una teoría como se lanza un nuevo lavavajillas”.
Así nació esta línea de pensamiento, de la que este profesor emérito de la Universidad París-Sur es uno de los más activos precursores. Un movimiento que se podría encuadrar dentro de un cierto tipo de ecosocialismo, y en el que confluyen la crítica ecológica y la crítica de la sociedad de consumo para clamar contra la cultura de usar y tirar, la obsolescencia programada, el crédito sin ton ni son y los atropellos que amenazan el futuro del planeta.
El viejo profesor Latouche, nacido en 1940 en la localidad bretona de Vannes, aparece por la esquina del Boulevard Saint Germain con su gorra negra y un bastón de madera para ayudarse a caminar. Hace calor.
La cita es en un café, pero unos ruidosos turistas norteamericanos propician que nos lleve a su estudio de trabajo, un espacio minúsculo en el que caben, apelotonadas, su silla, su mesa de trabajo, una butaca y montañas de libros, que son los auténticos dueños de este lugar luminoso y muy silencioso.
Pregunta. Estamos inmersos en plena crisis, ¿hacia dónde cree usted que se dirige el mundo?
Respuesta. La crisis que estamos viviendo actualmente se viene a sumar a muchas otras, y todas se mezclan. Ya no se trata solo de una crisis económica y financiera, sino que es una crisis ecológica, social, cultural… o sea, una crisis de civilización. Algunos hablan de crisis antropológica…
“La oligarquía financiera tiene a su servicio a toda una serie de funcionarios: los jefes de Estado”
P. ¿Es una crisis del capitalismo?
R. Sí, bueno, el capitalismo siempre ha estado en crisis. Es un sistema cuyo equilibrio es como el del ciclista, que nunca puede dejar de pelear porque si no se cae al suelo. El capitalismo siempre debe estar en crecimiento, si no es la catástrofe. Desde hace treinta años no hay crecimiento, desde la primera crisis del petróleo; desde entonces hemos pedaleado en el vacío. No ha habido un crecimiento real, sino un crecimiento de la especulación inmobiliaria, bursátil. Y ahora ese crecimiento también está en crisis.
Latouche aboga por una sociedad que produzca menos y consuma menos. Sostiene que es la única manera de frenar el deterioro del medioambiente, que amenaza seriamente el futuro de la humanidad. “Es necesaria una revolución. Pero eso no quiere decir que haya que masacrar y colgar a gente. Hace falta un cambio radical de orientación”. En su último libro, La sociedad de la abundancia frugal, editado por Icaria, explica que hay que aspirar a una mejor calidad de vida y no a un crecimiento ilimitado del producto interior bruto. No se trata de abogar por el crecimiento negativo, sino por un reordenamiento de prioridades. La apuesta por el decrecimiento es la apuesta por la salida de la sociedad de consumo.
P. ¿Y cómo sería un Estado que apostase por el decrecimiento?
R. El decrecimiento no es una alternativa, sino una matriz de alternativa. No es un programa. Y sería muy distinto cómo construir la sociedad en Texas o en Chiapas.
P. Pero usted explica en su libro algunas medidas concretas, como los impuestos sobre los consumos excesivos o la limitación de los créditos que se conceden. También dice que hay que trabajar menos, ¿hay que trabajar menos?
“Es necesaria una revolución. No hay que colgar a nadie, sino que hace falta un cambio radical de orientación”
R. Hay que trabajar menos para ganar más, porque cuanto más se trabaja, menos se gana. Es la ley del mercado. Si trabajas más, incrementas la oferta de trabajo, y como la demanda no aumenta, los salarios bajan. Cuanto más se trabaja más se hace descender los salarios. Hay que trabajar menos horas para que trabajemos todos, pero, sobre todo, trabajar menos para vivir mejor. Esto es más importante y más subversivo. Nos hemos convertido en enfermos, toxicodependientes del trabajo. ¿Y qué hace la gente cuando le reducen el tiempo de trabajo? Ver la tele. La tele es el veneno por excelencia, el vehículo para la colonización del imaginario.
P. ¿Trabajar menos ayudaría a reducir el paro?
R. Por supuesto. Hay que reducir los horarios de trabajo y hay que relocalizar. Es preciso hacer una reconversión ecológica de la agricultura, por ejemplo. Hay que pasar de la agricultura productivista a la agricultura ecológica campesina.
P. Le dirán que eso significaría una vuelta atrás en la Historia…
¿Una voz alternativa que debería ser escuchada? Recomienda la línea de pensamiento de Ivan Illich, humanista y pensador austriaco. “Es un hombre que, en un nivel muy profundo, pone de manifiesto las aberraciones del sistema en el que vivimos.
¿Una idea o medida concreta para un mundo mejor? Argumenta que sus ideas y medidas concretas “están todas unidas las unas a las otras”, por lo que no quiere escoger una. A lo largo de la entrevista desliza varias; una de ellas: trabajar menos para trabajar todos.
¿Un libro? Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito (editado en España por Icaria Editorial), de Tim Jackson. “Es muy próximo a mis ideas sobre el decrecimiento”.
¿Una cita? Se remite a Keneth Boulding, uno de los pocos economistas, dice, que comprendieron el problema ecológico, que dijo: “El que crea que un crecimiento exponencial es compatible con un planeta finito es un loco o un economista”.
R. Para nada. Y en cualquier caso, no tendría por qué ser obligatoriamente malo. No es una vuelta atrás, ya hay gente que hace permacultura y eso no tiene nada que ver con cómo era la agricultura antaño. Este tipo de agricultura requiere de mucha mano de obra, y justamente de eso se trata, de encontrar empleos para la gente. Hay que comer mejor, consumir productos sanos y respetar los ciclos naturales. Para todo ello es preciso un cambio de mentalidad. Si se consiguen los apoyos suficientes, se podrán tomar medidas concretas para provocar un cambio.
P. Dice usted que la teoría del decrecimiento no es tecnófoba, pero a la vez propone una moratoria de las innovaciones tecnológicas. ¿Cómo casa eso?
R. Esto ha sido mal entendido. Queremos una moratoria, una reevaluación para ver con qué innovaciones hay que proseguir y qué otras no tienen gran interés. Hoy en día se abandonan importantísimas líneas de investigación, como las de la biología del suelo, porque no tienen una salida económica. Hay que elegir. ¿Y quién elige?: las empresas multinacionales.
Latouche considera que las democracias, en la actualidad, están amenazadas por el poder de los mercados. “Ya no tenemos democracia”, proclama. Y evoca la teoría del politólogo británico Colin Crouch, que sostiene que nos hallamos en una fase de posdemocracia. Hubo una predemocracia, en la lucha contra el feudalismo y el absolutismo; una democracia máxima, como la que hemos conocido tras la Segunda Guerra Mundial, con el apogeo del Estado social; y ahora hemos llegado a la posdemocracia. “Estamos dominados por una oligarquía económica y financiera que tiene a su servicio a toda una serie de funcionarios que son los jefes de Estado de los países”. Y sostiene que la prueba más obvia está en lo que Europa ha hecho con Grecia, sometiéndola a estrictos programas de austeridad. “Yo soy europeísta convencido, había que construir una Europa, pero no así. Tendríamos que haber construido una Europa cultural y política primero, y al final, tal vez, un par de siglos más tarde, adoptar una moneda única”. Latouche sostiene que Grecia debería declararse en suspensión de pagos, como hacen las empresas. “En España, su rey Carlos V quebró dos veces y el país no murió, al contrario. Argentina lo hizo tras el hundimiento del peso. El presidente de Islandia, y esto no se ha contado suficientemente, dijo el año pasado en Davos que la solución a la crisis es fácil: se anula la deuda y luego la recuperación viene muy rápido”.
P. ¿Y esa sería también una solución para otros países como España?
R. Es la solución para todos, y se acabará haciendo, no hay otra. Se hace como que se intenta pagar la deuda, con lo que se aplasta a las poblaciones, y se dice que de este modo se liberan excedentes que permiten devolver la deuda, pero en realidad se entra en un círculo infernal en el que cada vez hay que liberar más excedentes. La oligarquía financiera intenta prologar su vida el máximo tiempo posible, es fácil de comprender, pero es en detrimento del pueblo.

fuente: .elpais.com

jueves, 8 de agosto de 2013

"Hugh Hefner. Playboy, activista y rebelde"

Brigitte Berman retrata el lado menos conocido de la vida del creador del imperio Playboy. Hace una larga entrevista a Hefner, acompañada de testimonios de diferentes personalidades, para mostrarnos al octogenario que sigue eligiendo personalmente a las chicas de portada de su revista pero también al Hefner acitivista, defensor de los derechos civiles y la libertad de expresión.

video:16minutos



documental completo:http://www.youtube.com/watch?v=yLWTJBwbHvU

fuente:rtve